Los caminos

 

Los caminos son como las venas del territorio, que llegan prácticamente a todas partes. No hay ninguna parcela que no tenga un camino, más o menos importante, para acceder a ella.

En un terreno tan arcilloso y abrupto como el nuestro, es muy difícil transitar en época lluviosa por los caminos que, en caso de fuertes pendientes, quedarían erosionados rápidamente por el agua o por el tránsito de animales, vehículos y personas. Por eso, muchos caminos, y sin duda los más importantes, estaban empedrados.

El empedrado se hacía colocando piedras, generalmente de lado, perpendiculares al sentido de la pendiente del camino. Con los desagües y las cunetas se canalizaban las corrientes de agua para protegerlo.

La circulación por estos caminos de los nuevos sistemas de transporte como coches, motos y tractores ha provocado su deterioro; las nuevas técnicas de pavimentación, con firmes de grava y alquitranados, han acabado con la construcción de nuevos empedrados, y ni siquiera se conservan los existentes.

 

 

Bibliografía