Las paredes y los amontonamientos de piedras

 

En los lugares planos, la piedra que se extrae al desbrozar el terreno se utiliza para levantar muros para delimitar la finca, para separarla de un camino o para protegerla del viento.

Generalmente son muros de dos caras, de poca altura y de una anchura variable. En algún caso se reduce a una hilera de losas puestas de lado. Allí donde la cantidad de piedra es muy abundante, se pueden apreciar unos muros que superan su papel delimitador de fincas; por sus dimensiones se adivina fácilmente que no son más que depósitos o almacenes de piedra. La piedra bien colocada ocupa menos espacio que si es simplemente amontonada. Por esto los almacenes de piedra tienen apariencia de muro, ya que las caras exteriores están alineadas del mismo modo que en un muro o un bancal.

A veces se aprovecha una esquina de la finca para amontonar la piedra, que adopta formas distintas.

En La Fatarella, cuando hablamos de bancales no nos referimos sólo a los que hemos definido anteriormente, sino también a todas esas construcciones de piedra, aunque su función sea otra.

 

 

Bibliografía