Las cisternas

 

Las cisternas son construcciones hechas con piedra en seco para almacenar el agua de la lluvia.

Están enterradas para facilitar la entrada del agua y para mantenerla fresca durante el verano. En las paredes y en el suelo se pone una capa de cal para impermeabilizarlas. Para protegerlas, se corona el depósito con una pequeña capilla, a veces de bóveda, a veces de falsa bóveda, o simplemente con losas planas de las cuales a menudo cuelga un cubo para extraer el agua. Tienen una pequeña puerta de madera de acceso que sirve también para que no penetren en ella el polvo o pequeños animales.

A menudo se encuentran al lado de una masía, de una cabaña o de un porche, de modo que la cubierta de estas construcciones hace de captador del agua de la lluvia. Sin embargo, también se encuentran algunas aisladas, en los bancales o al lado de un ribazo, donde se adecua una pequeña cuenca de captación.

 

 

Bibliografía