Las casas de labor
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Las masías son las construcciones de cobijo más complejas de nuestro territorio, en las que se hacía vida más o menos prolongada durante diferentes épocas del año.
La más común es la de planta rectangular de dos alturas, generalmente adosada a un ribazo de modo que cada planta tiene acceso independiente desde el exterior. El piso superior se encuentra delante de la era y es el habitáculo del campesino y el almacén de las herramientas y las cosechas; en el piso inferior están el corral y el pajar para los animales.
La cubierta es a una sola agua siguiendo la pendiente del ribazo. Generalmente se recoge el agua mediante un canal para conducirla a la cisterna.
El piso está hecho mediante un envigado de troncos de pino sobre el cual se coloca una solera de yeso. Esta solera puede descansar sobre pequeñas bóvedas, sobre losas o sobre cañizos. En la cubierta, encima del entrevigado de troncos, se colocan unos cañizos sobre los cuales descansan las tejas.
A partir de este tipo tan simple de masía, se pueden encontrar otras tipologías, de distinto grado de complicación, que añaden elementos como patios, corrales o porches.

