La Piedra Seca

El término municipal de La Fatarella y sus alrededores ha sido moldeado y diseñado para hacer apta la vida a unos pobladores que se establecieron en ella, según parece, durante la edad de bronce. Esta reconstrucción del territorio ha pasado por distintas épocas y con diferentes fines, desde los primeros pobladores, que seguramente se preocuparon tan solo de construir refugios o algún mecanismo para captar mejor el agua, hasta hace bien poco, antes de la entrada en el mundo de la industrialización, en que se han levantado todo tipo de construcciones: para cultivar mejor la tierra, para recoger y conservar la escasa agua, tanto de lluvia como del subsuelo, construcciones de abrigo y construcciones preindustriales para obtener materiales indispensables para la vida de nuestros antepasados, como cal, yeso, harina, etc.

El denominador común de todas estas construcciones es el material y la técnica utilizada, la piedra en seco.

Estas construcciones y el paisaje que generan son nuestro patrimonio cultural más importante. Es el patrimonio que nos ha llevado hasta donde estamos, es el patrimonio que nos identifica.

Este patrimonio es el que queremos estudiar, difundir y conservar desde la Fundación. Por eso no es de extrañar que nuestra primera publicación haya sido precisamente La piedra seca en la Fatarella.